Reflexión sobre los recientes crímenes de Liberia

 



Por: Dr. Allen Cordero Ulate
Director de la Escuela de Sociología
Universidad de Costa Rica


Dolor profundo

El asesinato de cinco estudiantes de la UCR, Sede de Liberia, me causan un dolor profundo. El crimen en general causa dolor, pero este es más intenso cuando se trata de jóvenes vidas en toda su plenitud y su ilusión. Mis condolencias a los familiares amigos(as), compañeros(as) de estos(as) estudiantes. Les deseo toda la fuerza y el equilibrio para salir adelante.



El énfasis en la figura del psicópata

Al menos en lo que aparece en algunos medios, se dice que el análisis criminológico se ha centrado en la figura del psicópata. Esto es que, los crímenes los perpetró un individuo desestabilizado psíquicamente, fundamentalmente por una especie de deseo sexual agresivo y desviado. Igualmente, la prensa ha dado mucho revuelo a los antecedentes del imputado, en concreto, la ejecución condicional de una condena por tráfico de drogas.

No hay duda de que la categoría “psicópata”,” de énfasis psicológico, tiene sus aportes al trazar un perfil individual del criminal. Este perfil parece que fue central para que la policía diera con él y en consecuencia, que ahora la comunidad esté un poco más tranquila. El éxito policial lo celebramos y lo felicitamos.

Pero pienso que se requiere profundizar en el contexto que produce al psicópata. Sobre todo, si lo que se quiere es actuar para construir actualmente y a futuro una sociedad más sana no solo en lo mental, sino en todos los planos de su realidad.



El contexto social

El límite principal de un análisis centrado en los factores individuales, sintetizados en la figura del psicópata, es que desresponsabiliza el campo de lo social. Depositar toda la culpa al psicópata, y ojalá metiéndolo a la cárcel de por vida, fomenta la falsa idea de haber resuelto el problema. No es casual por esto que la prensa tradicional abunde en los detalles morbosos del perfil del criminal, puesto que en ello evade una vez más hablar del contexto psicótico. Pues debe tenerse en cuenta que el psicópata es hijo de su contexto.

El contexto de Costa Rica es, de manera consistente y demostrada, el de la desigualdad y la exclusión social. Este es el marco social que enferma a una parte de los más vulnerables: los jóvenes desempleados que para sobrevivir precariamente entran en el campo del menudeo de drogas, deprimentes oportunidades que brinda la sociedad actual a buena parte de su juventud.

En el caso de Guanacaste, en particular de Liberia, a las existentes disparidades ya antes mencionadas debe agregarse las disparidades territoriales, es decir, las asimetrías de este territorio respecto a las condiciones de las regiones relativamente aventajadas de Costa Rica, especialmente, las adscritas al Valle Central.



Completar el análisis criminológico con variables sociales

En fin, me parece que, si se quiere pasar de lo espectacular siniestro, material tan gustado por la prensa y que lamentablemente refleja las necesidades de consumo morboso de sus públicos, se requiere problematizar sociológicamente estos hechos horrorosos. No para revolvernos enfermizamente en los escenarios del crimen, sino para luchar por una sociedad más justa que permita dar paso a maneras más consistentes de superar el crimen.

 

 


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