Conferencia magistral inaugural del ciclo lectivo 2019: “Edelberto Torres Rivas (1930-2018): Memoria y vigencia de un sociólogo centroamericano”

 

Por Pedro Monge Fernández
Estudiante de Sociología y Filosofía

Fotografía: Denisse Bolaños Durán

 

El jueves 28 de marzo de 2019 a las 10 a.m. se llevó a cabo la conferencia inaugural de la Escuela de Sociología para el ciclo lectivo 2019 en el auditorio de la Plaza de la Autonomía de la Ciudad de la Investigación. La misma fue dedicada a la memoria y el pensamiento del sociólogo centroamericano y centroamericanista Edelberto Torres Rivas, quien falleció el 31 de diciembre del 2018. Para dicha actividad se contó con la participación de la Dra. Ilka Treminio Sánchez , directora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede Costa Rica (FLACSO-CR) y el Dr. Jorge Rovira Mas (profesor emérito de nuestra carrera), así como el Dr. Allen Cordero Ulate, director de nuestra Escuela.


Como apertura a la actividad se presentó un material audiovisual in memoriam en el que se cuenta un poco sobre el trabajo realizado por Edelberto en sus últimos años. El Dr. Cordero brindó unas palabras iniciales de presentación y bienvenida, donde recalcó la importancia de recordar su legado y pensamiento como uno de los pilares de esta conferencia magistral, pues como centroamericanista que fue Edelberto, su trabajo y aspiraciones deben mantenerse vivos. Recordó que en una actualidad convulsa como la que vivimos, es urgente volver a revisitar sus reflexiones como una pista para estudiar y comprender la Centroamérica actual y cada uno de sus países a través de sus conceptos, ideas e inspiraciones. Y quizá, por qué no, ir más allá de esto, pasar al terreno de la acción.


La Dra. Treminio destacó el hecho de que Edelberto fue un pionero en la profesionalización e inserción de las Ciencias Sociales en las universidades de la región, esto particularmente desde la FLACSO, como secretario general, donde fue impulsor de la creación de las sedes de Guatemala, Costa Rica y El Salvador (actualmente programa). Otro aspecto vital es que Edelberto tuvo la amplitud de visión desde los años setentas de leer la región centroamericana como un todo y no solamente la realidad particular de cada país. Su vocación centroamericana queda latente en el hecho de que aquellas instancias en que trabajó tenían su impronta, puesto que proyectos de la FLACSO o editoriales, así como posgrados, etc., siempre tenían el adjetivo de centroamericanos. Fue por su talante que impulsó un proyecto editorial como la Historia de Centroamérica en 6 tomos, que constituyen un aporte fundamental y que integra desde la época precolombina hasta la década del ochenta.


Además, como parte de las herramientas teórico-metodológicas para llevar a cabo esta tarea, le dio vida y eco a la Teoría de la dependencia, trabajando con colegas de la talla de Enzo Faletto, Aníbal Quijano, Fernando Henrique Cardoso o Vania Bambirra, precursores de dicha corriente teórica. Esto contribuyó a que el desarrollo de su análisis de la región sea, en gran medida, desde los aportes locales al pensamiento social. Al mismo tiempo fue un estudioso del pensamiento de su época, siendo siempre muy crítico con aquel. A su dedicación al trabajo académico se suma el activismo y la militancia política por la que fue perseguido y que permeó su forma de pensar así como los problemas e urgencias. Una de esas salidas es el pensamiento y la reflexión de las posibilidades de la convivencia democrática, exploradas puntualmente en el libro Centroamérica: la democracia posible publicado en 1975.

La Dra. Treminio destaca y señala, a partir de dos obras, Revolución sin cambios revolucionarios (2011) y la citada previamente, la riqueza de los aportes de Edelberto al pensamiento politológico, ya que brinda claves para leer los países de Centroamérica en aspectos concretos como las crisis políticas de los movimientos sociales, la revolución y la democracia real en la región. Acorde al pensamiento de Edelberto un elemento central en estos es la presencia y persistencia del autoritarismo y que no hay modelo universal de democracia política, dado que esta está determinada por las posibilidades de cada país. En ese sentido, no hay una democracia, sino democracias que pudieron ser o, en sus palabras, democracias posibles.

Uno de los aspectos que comparten las ponencias de la Dra. Treminio y el Dr. Rovira, son las reflexiones, quizá un poco marginales en el pensamiento de Edelberto por la necesidad de prestar atención a otras urgencias, en el campo de la epistemología y la metodología. Un ejemplo de ello es que apunta que la historia sirve a las generalizaciones de la sociología y la sociología sirve a la historia en el terreno del análisis de procesos. Dejando patente desde aquí, que el ánimo de pensar la región como un todo, también atravesó las formas y maneras, así como las herramientas y los campos del saber, para hacerlo posible.

El Dr. Rovira enfatizó como regímenes políticos autoritarios como el de Ubico en Guatemala; Maximiliano Hernández en El Salvador y los Somoza en Nicaragua que vivió Edelberto, de una forma u otra, marcaron su vida de manera profunda y le dieron un ansía tremenda por la institucionalización de la democracia (particularmente en la última parte de su vida). En ese sentido hay, cuando menos, dos valores centrales que motivan su pensar y su hacer: la creación de sociedades 1) menos desiguales y más justas (en materia de ingreso y de posibilidades de vida, sin discriminación racial o de clase), 2) y con libertades políticas.

El Dr. Rovira destacó en su participación tres dimensiones presentes en la obra-vida-quehacer de Edelberto, a saber: la modernización e institucionalización de las ciencias sociales en Centroamérica; su producción científica o académica y; la dimensión ética del intelectual crítico. Respecto al primer punto recordó como a mediados del siglo pasado, estudiar Ciencias Sociales en la región estaba reducido a Derecho, puesto que habían pocas oportunidades académicas. Es a finales de los años sesenta que inicia una apertura en la región y fue hasta en 1964 que Edelberto estudió sociología en la FLACSO de Santiago de Chile gracias a una beca. Es precisamente luego de este periodo que vuelve a Centroamérica e inicia una enorme contribución en la modernización e institucionalización de la Sociología y las Ciencias Cociales.

Edelberto fue presidente del Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA), creó la Revista de Estudios Sociales Centroamericanos, la Licenciatura Centroamericana en Sociología, fue creador de la Maestría en Sociología Rural en la UCR y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) e impulsor y parte del grupo fundador de la Maestría Centroamericana en Sociología de la UCR. Además creó el Instituto Centroamericano de Documentación e Investigación Social y la Revista Polémica. En 1985 fue nombrado Secretario General de la FLACSO, misma que se trasladó desde Chile a Costa Rica luego del golpe de Estado de Pinochet a Allende. Es desde aquí que impulsa los tres programas que ya fueron mencionados por la Dra. Treminio. Posteriormente trabajó en el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El Dr. Rovira comenta que Edelberto, tal como ya mencionó la Dra. Treminio, fue parte del grupo que desarrolló la Teoría de la Dependencia, uno de los grandes aportes latinoamericanos al acervo de la teoría social. A esto se suma que su producción personal y colectiva es enorme y se estima en alrededor de 200 publicaciones. Además de que coordinó tres proyectos colectivos de investigación: 1) evolución del sector público en Centroamérica; 2) crisis y alternativas en Centroamérica; 3) Historia general de Centroamérica. Algunos de los temas sobre los que versan sus trabajos están la estructura socio-económica de Centroamérica y los limites estructurales de su integración; las características de la estructura agraria y las características de los procesos históricos de la formación de los estados nacionales; la crisis política en Centroamérica y la transición hacía la democracia.

Con relación a la última dimensión propuesta como parte de su intervención, el Dr. Rovira plantea una distinción analítica entre la actividad científica-profesional y la labor intelectual. La primera refiere a una determinada formación para comprender con los recursos disponibles los procesos sociales de la realidad. La labor del intelectual se trata de posicionarse frente a la realidad desde los valores que una persona tiene. Edelberto fue una persona que siempre combinó de manera adecuada estas dos actividades a través de su obra académica, pero también en sus vastos escritos en prensa, así como en su militancia política.

A modo de cierre, de Edelberto se puede decir, tal como queda expuesto a través de las palabras compartidas por la Dra. Treminio y el Dr. Rovira, que su pensamiento abrió un camino y su (que)hacer en el mundo lo pavimentó y le dotó con todo un sistema de señales. En aras de ser fieles no solo al contenido de sus reflexiones y acciones, sino a la forma en que las llevó a cabo, lo mínimo que se puede hacer es leerlo con una mirada atenta, pero también crítica y severa.

 

Fotografía: Denisse Bolaños Durán

 

 


 

 

 

 

 

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