Conversatorio con el profesor Manuel Solís Avendaño sobre el libro ‹‹Costa Rica: La democracia de las razones débiles (y los pasajes ocultos)››

 

Por Pedro Monge Fernández
Estudiante de Sociología y Filosofía

Fotografía: Dennis Araya Granados

 

El jueves 20 de septiembre a las 5 p.m. se realizó un conversatorio en la sala multimedia de la Facultad de Ciencias Sociales (UCR) organizado por la Escuela de Sociología con el profesor Manuel Solís Avendaño a propósito de la publicación del libro Costa Rica: La democracia de las razones débiles (y los pasajes ocultos) (2018) por la Editorial UCR (a pesar de que se terminó de escribir a principios del 2017), coincidiendo con un momento en que el tema se volvió a "reactivar" mediáticamente a raíz del "Cementazo", donde estuvieron implicados el exmagistrado Celso Gamboa Sánchez y el expresidente de la Corte Suprema Justicia Carlos Chinchilla Sandí. Además, es precisamente esta entidad la que en la coyuntura actual tiene en sus manos un gran poder de decisión con relación al futuro del proyecto de ley 20580 (Ley de fortalecimiento de las finanzas públicas) de cara al segundo debate, luego de ser aprobado en primer debate con 35 votos a favor y 22 en contra. En este sentido, el objetivo del conversatorio era propiciar un espacio para charlar y departir con calma, sobre las interrogantes y motivaciones que articulan el quehacer del profesor Solís en este trabajo. Mismas que, como él indica, hunden sus raíces en rastros y evidencias que han surgido en el proceso de investigaciones previas y de diversas cavilaciones.

La preocupación inicial era comprender cómo se generaba la elección de las personas que ocupan las magistraturas de la Corte Suprema de Justicia. Con esto en mente, comenta el profesor Solís, es que comienza a revolver papeles; en concreto las actas de la Asamblea Legislativa, principal fuente empírica de este trabajo. Un primer elemento que surge es como abordar el problema desde una óptica que no se centre solamente en ver los resultados finales (que persona fue electa para ocupar una magistratura), sino como se llega a esto, en qué momento sucede y qué entramados, relaciones y discordancias, consensos y disensos hay en este proceso. Esta es una primera pista.

Una segunda pista, indica el profesor Solís, surge cuando se visitan los papeles en sucio, dado que se fue percatando de que cuestiones problemáticas con relación a la elección de las personas que van a ocupar las magistraturas, se repetían en la elección de las personas que ocupan los puestos más importantes de La Defensoría de los Habitantes, la Contraloría General de la República, la Procuraduría General de la República, las directivas del Banco Central y de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (por indicar algunos ejemplos). El elemento común a estos casos es que todos pasaban por la Comisión de Nombramientos de la Asamblea Legislativa (CNAL). En ese sentido, no queda duda de que la CNAL es una pieza clave para comprender como se van ocupando puestos estratégicos del sector público.

La tercera pista que se abre en este proceso de ir armando pedacitos del mosaico veneciano, es que previo al año 2000 los partidos con representantes en la Asamblea Legislativa reconocían de alguna manera, que los  nombramientos, sobre todo los de la magistraturas de la Corte Suprema de Justicia, eran realizados "a dedo". Aquí hay dos cuestiones a tener en cuenta: 1) las discusiones internas y resquebrajamiento del Partido Liberación Nacional (PLN); 2) el ascenso del PUSC en el marco de los Programas de Ajuste Estructural (PAE's) y abanderados con la lucha contra la corrupción (entendida como la relación PLN-Estado). A lo que se suma el informe de la Comisión de Narcotráfico, donde se desvela la penetración del narcotráfico en el sector público, con redes que incluso alcanzan al Poder Judicial. Con esto el nombramiento de las magistraturas queda también en la picota. En la administración de Miguel Ángel Rodríguez Echeverría (1998-2002), en aras de generar una "democratización" y "poner orden" del proceso de elección de las magistraturas se realiza una primera propuesta para regular la forma en que se realizan estos nombramientos. La reforma propuesta de dicho sistema restaba un poco de poder a Asamblea Legislativa e introducía el problema del criterio calificado. En medio de este embrollo se toman algunos acuerdos rápidos, que pasaban por evitar generar una ley para reformar todo el campo de las magistraturas, optando por algo más sencillo: un cambio en el reglamento de la Asamblea Legislativa; es ahí es donde se crea la CNAL. De esto resaltan un par de elementos: 1) no se puso en cuestión quién tiene la potestad para elegir las magistraturas, dado que esa función siguió recayendo en la Asamblea Legislativa en tanto que depositaría de la voluntad popular y se establece el criterio de mayoría calificada 38 votos (que en ese momento era un escenario manejable, puesto que PLN y PUSC contaban con mayorías en el congreso, mismas que se pierden el año 2002 cuando es electa una bancada de 14 diputaciones del Partido Acción Ciudadana (PAC) y 6 del Partido Movimiento Libertario (PML). La fuerza bipartita del PLN-PUSC, se pierde, aspecto que se mantiene hasta la fecha).

A lo anterior se suma, en medio del ánimo democratizador y al crear la CNAL, el diseño de un procedimiento: las metodologías. A través de las cuales se pretendía objetivar los procesos de elección. Estas se dividen en dos partes: la primera consta de los atestados de la persona que se postula (estudios, publicaciones entre otros elementos de esta índole). Y el otro es el componente subjetivo, que gira en torno al puntaje que se le dé a esa persona por parte de la CNAL. De ahí, se pasa al plenario de la Asamblea Legislativa, donde este criterio es una mera referencia, dado que no es vinculante y se puede desconocer, nombrando por mayoría calificada a otra persona. Tal como indica el profesor Solís, las metodologías son un "[...] armatoste estilo playmobil donde uno podía ir armando las piezas según le interesaba, y, de otro lado ese armatoste uno, estaba descolgado del armatoste dos, que es la fase del plenario, donde podía pasar prácticamente cualquier cosa en función de la correlación fuerzas." Las primeras personas electas con las metodologías de la CNAL son procesos denunciados, por uno u otro lado, como fraudulentos o con anomalías. En resumen: el estreno de la metodología fue un rotundo fracaso.

En palabras del profesor Solís: "Cada uno de estos temas va a determinar que personas tienen el chance de ser electos como magistrados, y en alguna medida lo que se va a hacer o no con la metodología. El resultado es ir armando una Corte Suprema de Justicia donde lo que no se puede decir es que las mejores personas sean las que son electas para ocupar el cargo o los asientos en la Corte, dado que son otros criterios los que intervienen en los nombramientos. Pero, todo es mediante un proceso legal." Ahora bien, a pesar de esto, las quejas y denuncias de los vicios parecen responder a un descontento acorde a conveniencias con el resultado de la elección, ya que desde su implementación no se ha puesto seriamente en cuestión el principio de fondo que opera el mecanismo.

De fondo, comenta el profesor Solís, lo que se discute en el libro es "Lo que entendemos por democracia. Empezar a debatir cuál es el imaginario que movilizamos cuando tomamos las pequeñas decisiones sobre los puestos públicos y, sobre todo, los puestos más delicados. ¿Qué es la fantasía de democracia que se moviliza? ¿Con qué nos damos por satisfechos? ¿qué vacíos, qué huecos, qué puntos ciegos tiene ese concepto de democracia que se moviliza y que movilizamos todas las personas? Porque, me parece, que lo que ocurre en la Asamblea Legislativa, prácticamente ocurre en todas las instituciones públicas del país. Con lo cual este se convierte en un problema que trasciende con creces a las magistraturas o las diputaciones, y se convierte en un problema más general, atinente a la forma en la cual entendemos y vivimos la democracia, el imaginario democrático que está tan asentado. A mí me parece que nos ocurre lo mismo que ocurre en la Asamblea Legislativa: la imposibilidad de ver los marcos, el encuadre dentro del cual debatimos lo que entendemos por procedimientos democráticos."

El profesor Solís sugiere que "Para entender este país, y para entendernos nosotros, a mí me parece muy importante trabajar casi que antropológicamente, con detalles, con el dato, a partir de la revaloración de los pequeños datos, de aquellas fuentes que parecen insignificantes, pero que aproximadas, a veces sumadas, a veces no sumadas bien, pero acercadas por lo menos, empiezan a dar un cuadro que tiene sentido y que uno puede ir verificando en la medida que encuentra analogías en otros campos y en otros espacios y que por lo menos, tratemos de salirnos del pensamiento más grueso, de categorías muy gruesas." Y es precisamente por este trabajo de ir armando piezas de aquí y de allá que el libro sale un poco gordo. Se va construyendo un argumento a partir de pequeñas informaciones y fragmentos que emergen poco a poco y que se deben ir tejiendo con sumo cuidado para que la imagen que resulta del mosaico veneciano sea lo más clara posible. A lo que añade que "Cuando yo escribí el libro, lo que tenía eran interlocutores como ustedes, en mi cabeza me decía como le explico este embrollo a alguien, que como yo empezó a meterse en este tema sin saber absolutamente nada. La cadencia del libro, los ejemplos del libro, eventualmente sus repeticiones, tienen como propósito ayudar a una persona que no sabe de esto pueda salir al final diciendo: bueno, yo entiendo que aquí hay una lógica, que hay una estructura (no sé si la palabra está bien usada)  hay un marco en el cual se puede entender lo que está pasando en la vida institucional del país y puedo entender lo que está pasando en otros planos que son próximos y de los cuales tengo una experiencia inmediata."

En las líneas anteriores se presenta una síntesis del conversatorio con el profesor Solís, mismas que son una pequeña muestra de una imaginación sociológica en acto. Cuya labor de artesanía intelectual queda patente en el libro comentado. Una obra que sin duda es preciso leer con detenimiento, tanto por la vigencia e importancia de lo que trata, como por la forma en que ha sido elaborada y de la cuál acá quedan algunos rastros.

 

Fotografía: Allen Cordero Ulate.

 

 


 

 

 

 

 

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