Mesa: Marxismo y análisis crítico del capitalismo contemporáneo

 

Por Pedro Monge Fernández
Estudiante de Sociología y Filosofía

 

Fuente: elaboración propia.

 

La Escuela de Sociología y la Asociación de Estudiantes de Sociología organizaron el día jueves 30 de agosto de 2018 a las 5 pm., en la sala de audiovisuales de la biblioteca Eugenio Fonseca Tortós (Facultad de Ciencias Sociales, UCR), un espacio con miras a presentar algunas ideas y discutir sobre la vigencia y actualidad del pensamiento marxista como clave de lectura crítica del capitalismo contemporáneo. Se contó con la participación de profesora Adriana Monge Arias (carrera de Trabajo Social, sede Occidente UCR), los profesores Adolfo Rodríguez Herrera (Escuela de Economía, UCR) y Roberto Ayala Saavedra (Escuela de Sociología, UCR) y la moderación de la profesora Wendy Molina Varela (Ibíd). Tal como indicó, a modo de apertura, Allen Cordero Ulate, director de nuestra escuela, es enorme el aporte realizado por esta corriente de pensamiento, tanto en el plano teórico y académico, como en el político-práctico.


El profesor Ayala centró su intervención en dar cuenta (de manera general) de la actualidad del marxismo como marco teórico-metodológico (leído tanto en términos de la vigencia del pensamiento fundacional de Karl Marx y Friedrich Engels, como de algunos desarrollos y lecturas posteriores –de diversos matices teóricos y efectos políticos–), en tanto que una poderosa herramienta de análisis de la actualidad. En ese sentido, para el profesor Ayala, el marxismo puede ser definido como una teoría de la totalidad social, fundada en un análisis de economía política. O, como un análisis crítico del capitalismo en el marco de una teoría materialista de lo histórico-social.


A criterio del profesor Ayala, no se puede generar una teoría de la sociedad que sea satisfactoria, mientras se ponga el énfasis solamente en aspectos macro (p.e. estructuralismos de diversos colores y tonos) o micro (p.e. acción con sentido en sus diversas variantes y lecturas). Dado que ahí no hay unidad satisfactoria de la tensión dialéctica entre subjetividades y proceso objetivo. Esto es así, en tanto que el mundo, indica el profesor Ayala, lo hacen los seres humanos, las personas, conscientemente o no: no se hace en el vacío. No hay individuo a secas, hay individuo social. Las circunstancias no son escogidas. Se nace en circunstancias sociales que constriñen y potencian a cada persona.

En síntesis, el profesor Ayala concluye que el marco teórico-metodológico, epistemológico, del marxismo, permite una aproximación sustantiva y de excepción, a la situación contemporánea de la realidad, manifiesta en la vitalidad y amplitud de producción teórica y praxis política.

A través de los desarrollos de autores como Grüner, Marcuse, Bellamy Foster, Trotsky, Fergunsson, Gramsci, Davis o Borón, la profesora Monge, se enfoca en brindar algunos elementos generales, que son vitales para la comprensión del marxismo, y de la realidad mediante este, misma que tiene un énfasis en la integración de los elementos dispersos y plantea una crítica a la forma en que otras lógicas de pensamiento (p.e., la interseccionalidad) se quedan cortas en el intento de captar y dar cuenta de la multiplicidad de elementos. Desde los desarrollos de los autores mencionados, la profesora comentó aportes del marxismo a la comprensión de variados fenómenos, tales como: violencias, migraciones, desigualdad y exclusión social, xenofobia, homofobia, imperialismo o colonialismo, manifiestos desde campos diversos como la cultura, la política, la economía, el arte, las relaciones cotidianas, las estructuras sociales, etc.

La profesora Monge realiza un llamado a recordar los efectos adversos del capitalismo (producción de pobreza, alienación, destrucción del entorno natural y social, entre muchos otros) por el desencadenamiento de fuerzas destructivas. Esto, en el plano de los sujetos, repercute y se manifiesta en una tendencia masiva a responsabilizar a cada sujeto de su propio éxito y realidad concreta, como parte del mecanismo de reasignación de responsabilidades. La dicotomía viaja en torno al éxito o fracaso personales, mismos de los cuales el sujeto es estrictamente responsable. Esta es la visión de mundo del neoliberalismo a través del neoconservadurismo: es la receta a la escasez del trabajo asalariado y el acceso limitado, pero pulsionado a los bienes (el tener y el poseer).

Lo anterior, visto en otro plano, repercute en atomizaciones en pequeños grupos cerrados de adscripción identitaria. En este escenario, el marxismo actúa como un catalizador de los eventos aislados que capta las forma en que se manifiestan los efectos del capitalismo neoliberal, haciendo que se abstraiga lo concreto de estos fenómenos. Los sujetos son producto y proceso de una realidad social que van definiendo una (su) realidad socio-histórica. Visto de esta manera, como praxis teórico-histórica, el marxismo, pugna por un rescate de la condición del sujeto en su dimensión social, recuerda la profesora Monge.

La intervención del profesor Rodríguez siguió los derroteros de lo que, a su juicio, es el gran aporte de Marx a la humanidad en su conjunto: alertarla sobre su propio fin. Entendido como 1) final o desaparición y 2) como sentido de superación. Y articula estas cuestiones en torno a las siguiente preguntas: “¿por qué Marx, a dos siglos de su nacimiento sigue despertando grandes pasiones?, ¿qué hace que, para bien o para mal, siga vivo entre nosotros  y sus ideas se hayan convertido en parte del clima de opinión en el cual todos pensamos?, ¿qué lo hace capaz de canalizar hacía la acción transformadora eso que Freud llamó: el malestar en la cultura?”


El profesor Rodríguez brindó tres respuestas a esas interrogantes, en las cuales, a su juicio, radica la esencia del análisis crítico del marxismo al capitalismo contemporáneo.


1) El pensamiento de Marx, logra captar las aspiraciones igualitarias de clases populares y aglutinar las aspiraciones a la justicia y la equidad que afianzan los lazos de la comunidad y que brindan un respiro de esperanza a la humanidad sobre sí misma. Lo particular es que lo hace con un discurso racional y moderno: científico. Las revoluciones socialistas fracasaron, en parte, por el despliegue de varias contradicciones, entre ellas que no fueron capaces de promover un modo de vida capaz de devolver la vida (en libertad) a las personas.


2) El profesor Rodríguez señala que, “También nosotros fracasamos, los aportes de Marx, siguen siendo un anuncio de nuestro fracaso. Hoy nos anuncia al oído la razón de ese fracaso en las economías contemporáneas, la misma razón por la cual fracasaron las economías socialistas.” El fetichismo de la mercancía (elemento vital de la teoría del valor) es una de las claves para comprenderlo. Este pasa, a su juicio, por la aceptación tácita de los principios del progreso, en lugar de lograr que este librara a la humanidad de la esclavitud del trabajo.


3) “La forma de liberarnos de la esclavitud del trabajo, es liberarnos de la necesidad. la vieja aspiración a la libertad. El progreso nos hubiera servido para abrir las compuertas del tiempo libre, para explotar la creatividad del ser humano, dejar de estar al servicio del objeto, de la producción, intercambio y consumo de mercancías y nos pudo llevar al límite de las posibilidad de nuestro propio cuerpo y espíritu”, señala el profesor Rodríguez. Ese es el ser social de la libertad: tiempo libre (auténticamente libre). “Eso es la abolición del fetichismo, la abolición del capital, la abolición del dominio del tiempo muerto sobre el tiempo de vida”, remata de manera lapidaria.


En general, es manifiesto el acuerdo sobre la vigencia que tiene el marxismo en la actualidad y, prueba de esto, es el resurgimiento que ha tenido en el siglo XXI como clave de lectura, comprensión y explicación del capitalismo contemporáneo: el marxismo es un pensamiento vivo.

 

Fuente: Allen Cordero Ulate.

 

 


 

 

 

 

 

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